Electroestimulación, kaatsu y Grecia

Milón rompiendo un tronco con sus manos. Foto de redspotted: http://www.flickr.com/photos/redspotted/

Grecia, siglo VI a.c., el mismísimo Pitágoras está impartiendo una lección a varios de sus discípulos cuando el techo cae sobre ellos. Por suerte entre los alumnos se encuentra Milón de Crotona que, como en una película de acción, se levanta, arremanga su toga y desplegando toda su fuerza sujeta el techo con sus manos, permitiendo que todos escapen sanos y salvos.

En el mundo del entrenamiento aparecen regularmente «nuevas» técnicas que prometen conseguir más resultados con menos esfuerzo. Últimamente se está oyendo hablar bastante de la electroestimulación y ahora parece que llega también el kaatsu, ¿funcionan estás técnicas? ¿qué es el kaatsu? y, más intrigante aún, ¿qué tiene que ver el tal Milón y la antigua Grecia en todo esto? Sigue leyendo y lo descubrirás.

¿Qué es la electroestimulación?

El uso de electricidad como forma de activar la contracción de los músculos se conoce desde el siglo XVIII pero es en los 70 cuando comienza a aplicarse en el ámbito deportivo. En un principio y dado lo basto de los mecanismos empleados, tiene poco éxito. Posteriormente se depuran los aparatos utilizados y su uso llega al gran público a través de los inefables electroestimuladores abdominales. La idea es obvia: si logramos contraer el músculo con un impulso eléctrico podemos conseguir su desarrollo sin someter a las articulaciones al «esfuerzo» y «desgaste» de un entrenamiento convencional, todo mientras estás cómodamente sentado en tu sillón. ¡Genial!.

Este método ha vuelto a la palestra con la apertura de franquicias que utilizan unos trajes de electroestimulación combinados con ejercicios suaves. Especialmente desde que un famoso futbolista achaca su buena temporada al uso de estos trajes (la noticia aquí).

¿Y el kaatsu?

Desde Japón nos llega esta técnica que consiste en aplicar unos torniquetes especiales en las extremidades que, a través de un controlador electrónico, regulan el flujo de sangre a las mismas mientras se ejercita dichas extremidades. El entrenamiento oclusivo (restringir la entrada de sangre al músculo) es conocido desde hace mucho; la principal innovación es el uso de esas bandas que manipulan la presión.

¿Funcionan?

La respuesta corta es: depende.

Es cierto que algunas de estas técnicas vienen «respaldadas» por deportistas de alto nivel que «certifican» su efectividad pero debemos analizar las cosas detenidamente y no caer en la trampa. Hay que tener en cuenta que el programa de entrenamiento de un deportista de élite puede necesitarlo (como carga «extra» o como descanso activo) pero estoy seguro de que ninguno de ellos dejará los entrenamientos más tradicionales a cambio de estos métodos. No debemos olvidar tampoco que su participación en empresas, esponsors y demás puede «sesgar» sus opiniones.

Electroestimulación Isquitibiales

Aplicando electroestimulación para la rehabilitación. Fuente: Wikimedia Commons.

Entrando un poco en detalle de esos métodos… La electroestimulación aprovecha la contracción del músculo sin carga y el entrenamiento oclusivo recurre a una estrategia bastante conocida para el crecimiento muscular. Ambos se llevan usando bastante tiempo en entornos de rehabilitación con éxito, pero hablamos de pacientes recuperándose de lesiones y en un entorno muy específico. Fuera de situaciones determinadas en las que el paciente no puede ejercitarse con cargas externas o en usos muy especializados (culturistas en competición buscando una hipertrofia extrema) su utilidad es más discutible.

Con la electroestimulación estás contrayendo el músculo, sí, pero está trabajando sin contar con el sistema nervioso central. Puedes conseguir que tus músculos esten preparados para una contracción fuerte, pero sin la máquina tu cerebro no estará entrenado para mandar dicha señal ni tendrá los patrones motores para coordinar una acción compleja de manera correcta. De la misma manera el entrenamiento oclusivo tiene un uso limitado: podemos acelerar el desarrollo en las extremidades pero no podemos aplicar un torniquete a la cadera o a la faja abdominal y no parece muy sabio que, por ejemplo, nuestras piernas sean capaces de levantar más peso que el que nuestra espalda es capaz de manejar; con el agravante de que restringir el flujo sanguineo de manera artificial implica riesgos y no debería aplicarse a la ligera (un grupo de fisioterapeutas llevaron accidentalmente a un estado de rabdomiólisis, una condición médica grave fruto de la destrucción de tejido muscular, a un paciente utilizando esta forma de entrenamiento, no quiero ni pensar lo que podría ocurrir si la técnica se aplica sin el control adecuado. La historia completa aquí.).

La sabiduría Griega

Me gusta utilizar referencias al mundo antiguo cuando hablo de entrenamiento físico, ya que a pesar de todo el avance que hemos realizado en investigación las bases del entrenamiento no han cambiado tanto con el tiempo. Tenemos más conocimientos y comprendemos mejor como funciona nuestro cuerpo, pero los principios fundamentales eran conocidos desde siempre, no en vano la misma palabra y concepto de «gimnasio» nos vienen de los «gymnos» griegos.

Volviendo a Milón y su demostración de fuerza del principio de esta entrada… La referencia a este personaje es habitual en el mundo del fitness porque escenifica a la perfección varios principios fundamentales del entrenamiento. Se dice que en su juventud el padre de Milón comenzó su entrenamiento encargándole cargar a su espalda un ternero recién nacido durante una larga distancia; cada día Milón llevaba el ternero de un sitio a otro, a medida que pasaba el tiempo el ternero iba creciendo y, de la misma manera, la fuerza de Milón. Llegado el momento de los Juegos, con los años el ternero se había convertido en un enorme toro y la fuerza de Milón en incomparable, ¿qué hizo entonces? Básicamente comerse el toro entero y arrasar en los juegos.

Milón ternero

Variedad en el entrenamiento que dicen.

Esa sencilla historia guarda bastantes lecciones, la primera y más evidente es la carga progresiva, necesitamos dar un estimulo cada vez superior para que nuestro cuerpo se adapte; pero hay más lecciones, el ejercicio escogido (sencillamente llevar un peso de un sitio a otro) es excelente,  el cuerpo requiere de tiempo: la mejora no sucede de un día para otro y, una última lección extra, necesita calorías, muchas. Resumiendo: Levanta cosas pesadas, ten paciencia y come como un oso.

Esa es la clave: la fuerza de Milón no era un regalo divino ni fruto de complicadas fórmulas de entrenamiento, el esfuerzo sostenido en el tiempo y una buena planificación es lo que obtiene los mejores resultados. Al levantar un peso o realizar un movimiento complejo no estás trabajando un solo grupo muscular, trabaja todo tu cuerpo, el cerebro envía la señal y el agonista (el músculo principal) realiza la tarea pero no podemos olvidarnos de los otros músculos que fijan las articulaciones para que el agonista pueda hacer su trabajo, sinergistas que le colaboran en el movimiento o los huesos, articulaciones y ligamentos que amortiguan el impacto y forman las palancas sobre las que ejercer la fuerza, todos ellos reciben estimulo al ejercitarse.

El trabajo de aislamiento, ya sea con nuevas técnicas o ejercicios específicos sirve de complemento pero, de momento, nada puede sustituir al trabajo de base.

No existe un único camino

Obviamente no estoy afirmando que la única manera de entrenar sea cargar terneros de un sitio a otro (aunque tendría su gracia) o que debas limitarte a practicar unos determinados ejercicios. Existen tantas maneras de entrenar como personas y objetivos pero centrarte en ejercicios básicos, trabajar tu fuerza implicando todo el cuerpo y combinarlo con el principio de carga progresiva ha demostrado su efectividad desde siempre, no solo para conseguir un cuerpo estéticamente agradable si no que es clave en la salud y tiene una gran transferencia a otras actividades de la vida diaria. Es posible que Milón pudiese haber obtenido el cuerpo, la apariencia de fuerza, entrenando con kaatsu, una plataforma vibratoria o con la siguiente moda que aparezca en un futuro, pero lo que parece claro es que no podría haber obtenido la fuerza real y aplicable para sujetar el techo esa tarde del siglo VI a.c., y a ver como hallábamos la medida de la hipotenusa sin Pitágoras…

Como ya hemos dicho más de una vez, busca una actividad que te resulte satisfactoria, preferiblemente divertida y que puedas mantener en el tiempo, yo personalmente no me veo siendo electrocutado a intervalos regulares pero es una cuestión de gustos. Entrégate a la tarea y deja que el tiempo y tu cuerpo se ocupen de devolverte el favor.

Una nota final, el tema de Milón acabó un poco mal, el muchacho decidió partir un tronco a la mitad con sus manos pero una de ellas quedó atrapada en el tronco y, al no poder defenderse, fue devorado por una manada de lobos. Posiblemente esa sea otra moraleja de su historia pero dejo su interpretación al gusto del lector.